¿Por qué cantamos los cristianos?

Los cristianos cantamos. La iglesia ha cantado desde su fundación, a lo largo de su historia, y hasta hoy en día. De hecho, la práctica de adorar a Dios por medio del cántico nunca va a terminar. Pero, ¿por qué cantamos? Durante un periodo de mi vida batallé con una extraña sensación de incomodidad, e incluso indiferencia al cantar. Recuerdo estar en medio de una reunión de la iglesia donde todos estaban cantando y yo simplemente no me sentía con las ganas de hacerlo. Me preguntaba: “¿Cuál es el propósito de cantar estas alabanzas? ¿Por qué no siento nada cuando canto? ¿Por qué no tengo ganas de cantar? ¿Por qué está llorando esa persona? ¿Por qué esa otra persona parece estar tan emocionada, levantando las manos?” (No quiero sugerir que cierta postura o ciertas apariencias son los árbitros finales de la adoración sincera). Tengo la certeza de que no soy el único que ha experimentado esa sensación. Sé que muchos creyentes luchan con el pensamiento de que cantar durante una reunión de la iglesia es una práctica rara, incómoda o insignificante.

Reconozco que todavía tengo mucho que aprender sobre la verdadera adoración a Dios (la adoración no está limitada al canto. Podemos adorar a Dios de muchas otras formas). Sin embargo, quiero ofrecer algunos descubrimientos personales que me han ayudado a cambiar poco a poco mi actitud hacia la alabanza individual y corporativa de la iglesia por medio de la música.

Cantar a Dios es una práctica bíblica

Puede parecer muy obvio, pero a mí me ayudó mucho el recordar que cantar a Dios es una práctica cien por ciento bíblica. No se necesita hacer un estudio extensivo de la Biblia para ver que a lo largo de la historia de la redención, el cántico a Dios es una respuesta común y apropiada de parte de aquellos que experimentan la salvación y la gracia de Dios. En Éxodo 15 tenemos el primer cántico de adoración a Dios preservado. El Señor redimió a su pueblo de Egipto con su mano fuerte. Dios demostró su gracia y su salvación a los israelitas. La respuesta de ellos fue cantarle al Señor. Débora y Barac cantaron al Señor recontando su salvación (Jueces 4-5). David es famoso, entre otras cosas, por sus salmos de alabanza a Dios. Por ejemplo, en 2 Samuel 22 David alabó a Dios después de haber sido librado de sus enemigos. Él también alabó a Dios grandemente cuando el arca fue rescatada y traída a la ciudad de David. Incluso él designó a un grupo de personas específico para que alabara a Dios de forma organizada e institucional (1 Crónicas 16). Así mismo cuando el arca fue trasladada al templo que Salomón construyó, los levitas nuevamente cantaron y alabaron al Señor de forma institucional por su misericordia (2 Crónicas 5). Los pastores de Belén, después de haber oído las noticias del nacimiento del salvador, y después de haber ido a adorarle, regresaron glorificando y adorando a Dios (Lucas 2:8-20). En el libro de Hechos vemos como todos los que se arrepentían de sus pecados y creían en Jesús para salvación, se dedicaban continuamente, entre otras cosas, a alabar a Dios de forma unánime.

Cantar a Dios es una respuesta de alguien que ha experimentado salvación

Si pusiste atención a los pasajes que utilicé como referencia en el punto anterior, notarás que todos tienen algo en común. Las personas que alaban a Dios con canción son personas que experimentaron la salvación de Dios. Una persona no puede conocer experimentalmente la gracia y misericordia de Dios y no sentir la motivación a responder en exuberante y gozosa adoración a él. Si no notaste esto, regresa y lee las citas que mencioné. Es inescapable. La gente que canta, canta porque Dios los ha salvado. En los Salmos vemos una y otra vez exhortaciones a cantar a Dios y a alabarle. ¿El motivo? Su bondad, su fidelidad, su salvación, su justicia, las buenas nuevas de su salvación, su santidad, etc. (Salmo 92, 95, 98, 99, 100, etc). ¿Te das cuenta? Si no tienes la motivación de cantarle a Dios, probablemente no has entendido su salvación. ¿Sabías que debido a la santidad y a la justicia de Dios merecias estar separado de él eternamente? Tu pecado no te permitía acercarte a Dios. Eras un enemigo de Dios. Pero Dios en su misericordia te dio gracia. Cuando merecías la muerte, él te dio gracia. Él dio a su Hijo Jesús para morir en tu lugar. Los pecados que tú cometiste le fueron imputados en la cruz, y él sufrió la separación de Dios que tú merecías. ¡Además su justicia te fue imputada a ti! Si esto no te motiva a cantarle a Dios y a adorarle por su gracia, tengo la certeza de que nada más lo hará. El evangelio es la motivación principal para adorar a Dios.

Cantar a Dios no solo es una práctica bíblica, ¡es una mandato bíblico!

Por si fuera poco, Dios nos manda en la Biblia que le cantemos. No deberíamos necesitar un mandamiento para cantarle a Dios. Esto debería de ser un acto natural de agradecimiento Como respuesta a su gracia para nosotros. Sin embargo, Dios en su misericordia, gentilmente demanda que le cantemos. En Efesios 5:19, Pablo nos recuerda: “Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con su corazón al Señor. Den siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre” (NBLH) (cf. Colosenses 3:16). No hay escapatoria. La adoración a Dios por medio del canto corporativo es requerida del creyente.

Cantar a Dios es una forma de animarnos y exhortarnos unos a otros

La alabanza a Dios, aunque puede y debe de ser practicada individualmente, es principalmente un acto corporativo. La adoración a Dios normalmente ocurre en un contexto de comunidad. En todos los ejemplos que he citado, grupos de personas adoran a Dios de forma corporativa. Los Salmos fueron escritos para ser cantados por el pueblo de Israel unido. Los mandamientos de cantar en Efesios y Colosenses tienen como propósito, además de darle la gloria a Dios, el enseñar y amonestar unos a otros. Los creyentes nos ministramos unos a otros cuando adoramos a Dios juntos. Los cantos que proclamamos deben tener como propósito el animar y enseñar a la iglesia reunida (es por eso que es imprescindible tener cantos que sean fieles a la Palabra de Dios). Pero si no cantas, ¿Cómo vas a animar a tu hermano? Si no alabas a Dios sinceramente con acción de gracias, estás privando a tu hermano del ánimo que tú le puedes dar y de la enseñanza que él puede recibir al cantar a Dios junto contigo.

Te animo a reflexionar en esto. Cantar a Dios no es una práctica reciente que un hombre inventó. La iglesia, el pueblo de Dios, ha estado cantándole al Señor en adoración por generaciones. Esta es una práctica bíblica. Además es un mandato bíblico que se nos da para la adoración al Señor, y la edificación de su cuerpo. Y lo más importante: Es de una naturaleza sumamente dudosa el decir que has experimentado la gracia y la salvación de Dios, y no querer cantar o no sentirte comodo cantandole a Dios. El evangelio es la motivación principal para adorar a Dios.