Redención

Conexión entre el Antiguo y el Nuevo Testamento

Acabo de leer un libro que iluminó tremendamente mi entendimiento del Antiguo Testamento y encendió mi amor por el mismo. Con buena razón el libro se llama “Manual de bolsillo para amar el Antiguo Testamento.” Haz click aquí para verlo en Amazon. En este libro, Tim Keller cuenta sobre un encuentro que tuvo con Alec Motyer (el autor del libro) donde Alec dijo esto:

“Imagina cómo hubieran dado su testimonio los israelitas que estaban bajo Moisés. Hubieran dicho algo así: ‘Estábamos en una tierra ajena, en esclavitud, bajo sentencia de muerte. Pero nuestro mediador-el que está entre nosotros y Dios-vino con la promesa de libertad. Confiamos en las promesas de Dios, nos refugiamos en la sangre del cordero, y él nos guió fuera de ahí. Ahora estamos en camino a la tierra prometida. Todavía no estamos ahí, pero tenemos la ley que nos guía, y por medio del sacrificio de sangre también tenemos su presencia entre nosotros. Entonces él se va a quedar con nosotros hasta que lleguemos a nuestro verdadero país, nuestro hogar eterno.' Ahora piensa en eso. Un cristiano hoy podría decir lo mismo casi palabra por palabra” (mi propia traducción).

Es increíble lo mucho que podemos aprender del Antiguo Testamento cuando lo vemos desde esta perspectiva. Obviamente no es saludable continuar con la analogía punto por punto porque esto nos puede llevar a una mala interpretación del texto. Debemos interpretar cada pasaje en su propio contexto. Pero cuando ejercemos discernimiento y le pedimos al Espíritu de Dios que nos ilumine para entender su palabra, es muy emocionante descubrir nuevas conexiones entre el Antiguo Testamento y el Nuevo, las cuales son inmediatamente aplicables para los creyentes del nuevo pacto en el siglo XXI.

Para ejemplificar esto, vamos a utilizar dos pasajes del Antiguo Testamento. Uno de ellos está en Éxodo 13 y el segundo está en Deuteronomio 7. En esta publicación nos enfocaremos en el primero.

Redención para Israel

En Éxodo 13 nos encontramos en una parte de la Biblia que no es tan famosa comparada con su contexto inmediato. Justo después de que Dios mata a los primogénitos de Egipto y Faraón deja salir al pueblo de Israel, pero antes de que Faraón comienza a perseguir a los israelitas y Dios abre el mar rojo, nos topamos con nuestro pasaje. Entre estos dos sucesos tan famosos, Dios instituye tres celebraciones o rituales que los israelitas tienen que poner en práctica una vez que entren a la tierra prometida: La pascua, los panes sin levadura, y la consagración del primogénito. La explicación de esta última celebración se encuentra en Éxodo 13:11-16.

“Y cuando el SEÑOR te lleve a la tierra del Cananeo, como te juró a ti y a tus padres, y te la dé, dedicarás al SEÑOR todo primer nacido de la matriz. También todo primer nacido del ganado que poseas. Los machos pertenecen al SEÑOR. Pero todo primer nacido de asno, lo redimirás con un cordero; pero si no lo redimes, quebrarás su cuello. Todo primogénito de hombre de entre tus hijos, lo redimirás.

“Y cuando tu hijo te pregunte el día de mañana:‘¿Qué es esto? ’ le dirás:‘Con mano fuerte nos sacó el SEÑOR de Egipto, de la casa de servidumbre. Y aconteció que cuando Faraón se obstinó en no dejarnos ir, el SEÑOR mató a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del hombre hasta el primogénito de los animales. Por esta causa yo sacrifico al SEÑOR los machos, todo primer nacido de la matriz, pero redimo a todo primogénito de mis hijos. ’ Será, pues, como una señal en tu mano y como insignias entre tus ojos. Porque con mano fuerte nos sacó el SEÑOR de Egipto. (NBLH)

En estos versículos vemos una de las menciones más tempranas del término redención. Dios les ordena a los israelitas que ofrezcan como sacrificio al Señor todo primer nacido de sus animales. Dios además les ordena que rediman al primer nacido de sus asnos y al primogénito de sus hijos ofreciendo un cordero a cambio del asno y del hijo. El término redimir significa básicamente comprar. Cuando vienes regresando del trabajo tu esposa te puede llamar por teléfono y decir algo así: “Amor, ¿me puedes redimir unas tortillas y leche del supermercado?” En la Biblia el significado de redimir obviamente es más profundo que el significado básico. Redimir significa: comprar de la esclavitud, rescatar de la esclavitud o de alguna situación adversa, liberar por medio del pago de un rescate. En el caso de nuestro pasaje, redimir significa que ellos tenían que liberar a sus hijos primogénitos y a sus asnos de la muerte. Y el precio que se pagaba por ellos era la sangre de un cordero.

Tal vez te preguntes por qué Dios les ordenó a los israelitas hacer esto. ¿Será que Dios es una deidad sedienta de sangre que quiere imponer mandamientos irracionales para su pueblo? ¡No! Dios es un Dios amoroso que sabe que su pueblo es olvidadizo. Por lo tanto él instituye estas celebraciones y regulaciones para recordarles por lo menos dos cosas. (1) Todo le pertenece a él incluyendo las posesiones de los israelitas. Los israelitas deben reconocer que nada de lo que tienen les pertenece; incluso sus animales y sus hijos. Además Dios quiere que recuerden que (2) así como ellos están redimiendo a sus hijos de la muerte, ellos también fueron redimidos de la muerte y de su esclavitud en Egipto. Dios los rescato cuando eran esclavos en Egipto. Dios salvó la vida de sus primogénitos cuando el cordero pascual fue sacrificado y su sangre fue puesta sobre los dinteles de sus puertas.

Redención para nosotros

Siguiendo la lógica de Motyer, nosotros como creyentes del siglo XXI podríamos dar nuestro testimonio casi palabra por palabra como el testimonio de un israelita. Éramos esclavos del pecado y no teníamos esperanza. Pero Dios mandó a un mediador a liberarnos de nuestra esclavitud. Confiamos en la muerte del Cordero de Dios; Cristo Jesús. Y por el precio de su sangre derramada en la cruz fuimos redimidos.

La pregunta que la lógica nos obliga a preguntar es: ¿Qué hacemos ahora que hemos sido redimidos? ¿Tenemos que sacrificar a los primeros nacidos de nuestros animales? ¿Tengo que ofrecer a mi cachorrito Fluffy? ¿O a mi pez? ¿Tengo que redimir a mi primogénito con la sangre de un cordero? La respuesta a todas estas preguntas es no. Pero entonces, ¿Qué hacemos con un pasaje como este en el Antiguo Testamento? ¿Podríamos decir que es una historia muy buena que fue incluida en el libro de Éxodo por azares del destino? No. El Espíritu Santo también inspiró estos versículos. Y no es un accidente que él los incluyó en esta sección. Sin embargo, la pregunta continua. ¿Qué hacemos los creyentes del siglo XXI con un pasaje como este? Permíteme reformular esta pregunta. ¿Cómo puede un Cristiano que es miembro del nuevo pacto aplicar este pasaje a su vida?

Jesús cumplió toda la ley perfectamente en representación de nosotros

La respuesta es clara cuando recordamos que Jesús cumplió toda la ley perfectamente en representación de nosotros. Nunca antes había alguien cumplido la ley perfectamente hasta que Jesús, el hijo de Dios, se hizo carne. Jesús después de haber nacido cumplió incluso esta regulación que encontramos en Éxodo 13. En la providencia de Dios, cuando Jesús nació, sus padres terrenales lo llevaron al templo para ser consagrado, de acuerdo a la ley del Señor. Y como eran pobres tuvieron que ofrecer dos tórtolas y dos pichones en lugar de un cordero, de acuerdo a la ley del Señor (Lucas 2:22-24, cf. Levítico 12:8). En Jesús, toda la ley fue cumplida y por consiguiente nosotros, los miembros del nuevo pacto, ya no estamos sujetos a la ley de Moisés. Entonces no tenemos que sacrificar a nuestros animales ni redimir a nuestro primogénito.

¿Cuál es entonces nuestra respuesta como una gente que ha sido redimida de la esclavitud al pecado? Existen por lo menos tres pasajes en el Nuevo Testamento que están directamente relacionados con el tema de redención y sacrificio.

Huye de la inmoralidad sexual

En 1 Corintios 6:18-20 encontramos una aplicación específica para el hecho de que hemos sido redimidos:   

18 Huyan de la fornicación. Todos los demás pecados que un hombre comete están fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo. 19 ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos? 20 Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios. (NBLH)

Cuando entendemos que hemos sido redimidos por el precio de la sangre de Jesús, nos damos cuenta de que no nos pertenecemos a nosotros mismos. Nuestros cuerpos no nos pertenecen. ¿Cuál es la aplicación práctica? Que huimos y nos abstenemos de la inmoralidad sexual. Y no sólo nos abstenemos de la inmoralidad sexual. También hay algo positivo que podemos hacer. Como sabemos que nuestras vidas y nuestros cuerpos le pertenecen a Dios, glorificamos a Dios en nuestro cuerpo. Usamos cada uno de nuestros miembros -nuestros ojos, nuestro cerebro, nuestras manos, nuestra lengua, nuestros pies- para la gloria de Dios.

Vive sobria, justa y piadosamente

Otro pasaje que tiene una aplicación directa para nosotros a la luz de nuestra redención es Tito 2:11-14.

11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, 12 enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente, 13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús. 14 El se dio por nosotros, para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD y PURIFICAR PARA SÍ UN PUEBLO PARA POSESIÓN SUYA, celoso de buenas obras. (NBLH)

En este pasaje vemos que Dios nos salvó por su gracia y nos redimió de todos nuestros pecados para que seamos un pueblo para posesión suya que es celoso de buenas obras. En otras palabras. Dios nos salvó y el resultado es que vivimos vidas agradables a él. Además la salvación de Dios nos enseña a vivir sobria, justa y piadosamente. Nos enseña a negar la impiedad y los deseos mundanos. Cuando entendemos que hemos sido redimidos del pecado, vamos a buscar vivir vidas piadosas. Vamos a alejarnos de esos programas de televisión y películas que promueven la impiedad. Vamos a alejarnos de conversaciones que estimulan nuestros deseos mundanos. Vamos a vivir sobriamente o con dominio propio. Tendremos dominio propio en nuestro dormir, nuestras emociones, nuestra alimentación, el tiempo que pasamos en las redes sociales, los videojuegos. Tendremos dominio propio cuando venga la tentación a pecar. ¿Por qué? Porque sabemos que no nos pertenecemos a nosotros mismos. Porque sabemos que la sangre de Cristo es el precio que fue pagado por nuestro rescate (cf. 1 Pedro 1:13-21).

Un sacrificio vivo

Se que dije que ya no tenemos que hacer sacrificios de animales. Sin embargo, Pablo urge a los creyentes de Romanos (y a nosotros también) a que se ofrezcan a sí mismos como un sacrificio vivo.

1 Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes. 2 Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable y perfecto. (NBLH) Romanos 12:1-2

Ya no ofrecemos sacrificios de animales. Pero cuando reconocemos que no nos pertenecemos a nosotros mismos porque hemos sido redimidos, nuestro única respuesta racional debería ser ofrecer nuestras propias vidas a Dios como un sacrificio vivo. No tenemos que matarnos a nosotros mismos. Más bien, ofrecemos el todo de nuestra vida a Dios y utilizamos nuestros cuerpos para glorificarle a él.

Conclusión

Así es como la redención de Israel de la antigüedad aplica a nuestras vidas hoy. Ellos fueron redimidos de Egipto. Nosotros fuimos redimidos de nuestro pecado. Ellos fueron redimidos por la sangre de un cordero. Nosotros fuimos redimidos por la sangre del Cordero. Ellos ofrecían sacrificios de animales. Nosotros ofrecemos nuestras propias vidas para glorificar a Dios con todo nuestro ser.

El Antiguo y el Nuevo Testamento no son dos historias completamente distintas que no tienen nada que ver la una con la otra. La Biblia entera cuenta una historia completa donde los humanos somos los personajes y Jesús es el héroe. Los dos Testamentos hablan de Jesús. El Antiguo Testamento es la preparación para Jesús y el Nuevo es la realización del salvador.