¿Quieres escuchar a Dios? ¡Baja el volumen!

Por Ben Jiménez

Soy el tipo de persona que, si no fuera por el Espíritu Santo, por medio de la amorosa exhortación de mi esposa, compraría todas las Biblias de estudio, Biblias de apuntes, y cualquier edición innovadora de la Biblia que ha salido. Descargaría todas las aplicaciones que prometen mejorar mi vida espiritual. Compraría todos los libros que están escritos para fortalecer mi relación con Dios.

Sin embargo, recientemente note que, a menudo, mi relación con Dios parece estar estancada. Mis librero parece estar lleno pero mi alma se siente vacía y hambrienta. Abro Twitter para animarme pero salgo sintiendome deprimido. Abro mi edición de El Valle da la Visión forrada de piel, pero me gusta más cómo se siente el cuero que las oraciones escritas en este.

No se como, pero la mentira siempre termina llegándome; si compras esta Biblia de apuntes, con las notas de todos los pastores famosos de antaño y de la actualidad, vas a crecer espiritualmente.

Recientemente, tomé un día de solitud. No llevé nada más que mi Biblia y una libreta. El Espíritu me guió a leer una historia conocida; la historia de Elías donde mata a los profetas de Baal y restaura la lluvia en Israel. Después, se entera de que Jezabel busca su vida. Elías está tan asustado que huye desde el Monte Carmelo hasta Beerseba, y eventualmente llega hasta el Monte Horeb. Este es un viaje de más de 200 km.


Elías estaba tan deprimido que le pidió a Dios que simplemente le quitara la vida.

Pero estando en el desierto de Beerseba, Dios le dio un par de comidas y lo mando en un viaje de 40 días y 40 noches sin comida a la montaña de Dios; Monte Horeb.

Tuvo una breve interacción con Dios y luego Dios le pide que se pare en la montaña en la presencia de Yahweh.

Luego, algo extraordinario sucede; Yahweh, el Señor, pasa “y un grande y poderoso viento destrozaba los montes y quebraba las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego” (1 Reyes 19:11-12).

A pesar de que esas fueron unas demostraciones impresionantes del poder de Dios, la palabra dice que el Señor no estab en ellas. Elías mismo había experimentado e incluso había sido el instrumento de algunas de las demostraciones más grandes de l poder de Dios. Dios obró por medio de él para mandar fuego del cielo delante de los profetas de Baal y de todo el pueblo, también para regresar la lluvia a Israel.

Sin embargo, después de esas impresionantes altas en su ministerio, Elías estaba experimentando un bajón tan profundo que incluso quería morir.

Baja el volumen. Deja de buscarme en tus artefactos, deja de buscar mi voz en el fuego, el torbellino, el terremoto, quiero hablarte en el silencio. Deja que, en el silencio, te consuele, te alimente, y te sustente.

Pero a Dios le agradó mostrar su gloria y hablarle a su siervo Elías no por medio del torbellino, el terremoto, ni el fuego, sino por medio del silencio.

“Y después del fuego, el susurro de una brisa apacible” (v. 12b).

Al leer este pasaje y meditar en él sentí que lo que Dios me estaba enseñando era claro; “baja el volumen. Deja de buscarme en tus artefactos, deja de buscar mi voz en el fuego, el torbellino, el terremoto, quiero hablarte en el silencio. Deja que, en el silencio, te consuele, te alimente, y te sustente.”

No tiene nada de malo comprar Biblias sofisticadas nuevas. Pero si no buscas el silencio para escuchar la voz de Dios por medio de su Palabra, es solo eso; Biblias sofisticadas, forradas de cuero, con comentarios del Sr. Pastor Famoso.

No tiene nada de malo comprar Biblias sofisticadas nuevas. Pero si no buscas el silencio para escuchar la voz de Dios por medio de su Palabra, es solo eso; Biblias sofisticadas, forradas de cuero, con comentarios del Sr. Pastor Famoso.

Dios me convenció de que si lo quiero escuchar, debo bajar el volumen a las cosas y los medios que he acumulado con el propósito de “escucharlo.” Me he estado enfocando demasiado en crear la atmósfera perfecta para escuchar a Dios. He sido culpable de pensar que la típica foto de una Biblia retro, una taza de café una cobija con un amanecer de fondo es la receta perfecta para escuchar a Dios. Pero he fallado ya que me he enfocado más en la forma que en la sustancia.

Un querido amigo mío está en la cárcel. No tiene nada más que una Biblia; una Biblia de regalo, pasta de papel, no se queda abierta en la mesa, no tiene notas. Solo una Biblia. Y el Señor me ha reprendido y desafiado por medio de mi amigo y su experiencia. Él ha estado ahí por más de tres meses y ha leído el Nuevo Testamento varias veces ya. Y ha leído la Biblia completa un par de veces. Nunca lo he visto más gozoso. Cada que lo voy a visitar me voy muy animado y convencido de mis fallas al mismo tiempo. Dios le otorgó silencio para escucharlo solo a él.

No necesito más Biblias. No necesito mejores comentarios bíblicos. No necesito seguir a más personas espirituales en Twitter. No necesito escribir más artículos o predicar más mensajes. Necesito buscar a mi Señor y Salvador en silencio. Necesito dejarlo hablar y dejar de interrumpirlo con artefactos sofisticados.

Todas esas cosas tienen su lugar y pueden ser muy útiles. Pero también pueden causar un daño tremendo cuando toman el lugar de Dios; cuando son tan ruidosas que ahogan la voz de Dios en tu vida.

¿Quieres escuchar a Dios? ¡Baja el volumen!